Decisiones

Hoy me ha dado por pensar en el vínculo que hay entre la toma de decisiones y los objetivos. Y como no, dónde encajan la razón y la intuición en todo esto.

Los grandes objetivos con grandes planes de ejecución y una fecha de fin muy lejana en el horizonte son malos consejeros para el día a día. No digo que no tengamos grandes objetivos, son precisamente estos los que cambian el mundo. Hay que pensar a lo grande y soñar a lo grande. Pero vivimos en el día a día y es ahí donde tenemos que actuar. Y es ahí donde me sobran los grandes planes.

Los grandes planes son como los coches, se devalúan rápidamente desde el mismo momento en que se venden. Los motivos son diferentes, claro, pero en el caso de los grandes planes seguimos sin querer asumir lo evidente: somos incapaces de predecir el futuro. No se puede planificar el cambio y a medida que la sociedad avanza se vuelve cada vez más difícil. Sin embargo, al ritmo que se acelera el desarrollo actual de las cosas y con una esperanza de vida más larga deseamos que sea justo lo contrario. Y ese es el problema, se nos está olvidando improvisar. Se nos está olvidando actuar, vivir en corto. Vivimos demasiado tiempo en el por si acaso por miedo a equivocarnos.

Todos hacemos muchísimas cosas a diario pero, ¿cuántas de esas cosas que hacemos hemos decidido hacer? Muy pocas, ¿verdad?. Vamos, se sincero, nadie te está juzgando. La mayoría de las cosas que se hacen, al menos a partir de cierta edad, se hacen por inercia. Y así nos va. No nos gusta decidir. Nos gusta tener la sensación de tener el control, pero nos engañamos pensando que decidimos muchas más cosas de las que en realidad hacemos. Hay que volver a fiarse de la intuición.

Que nuestro cerebro haya evolucionado creando una capacidad de razonar única en el reino animal no significa que todo tenga que hacerse utilizándola. Es más, a día de hoy se sabe que el control lo sigue teniendo el cerebro primitivo, y aunque no hay que dejar que sea este el que juegue con nuestros objetivos a largo plazo (eso es algo para lo que no fue diseñado) para las decisiones más cortoplacistas tenemos que dejarnos llevar por la intuición. Aunque cada vez razonamos más rápido de forma consciente, estamos a años luz del inconsciente en cuanto a la toma de decisiones se refiere (no olvidemos quién evolucionó de quién). Por otro lado, si pensamos en el largo plazo ahí si me fío más de la razón. En el fondo ambas han ido creciendo juntas y se conocen bien.

Hay que acercar la toma de decisiones al presente y para eso tenemos que dejarnos llevar por la intuición. Hacer planes mentales de cosas que nunca sucederán no es tomar decisiones, es imaginar…

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Acerca de Enadan

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