Miedos y dolores

Siempre he tenido miedo al dolor. No me importa reconocerlo, no voy de tipo duro. Y de pequeño tenía miedo a muchas cosas más, pero con la edad he ido deshaciéndome de ellos hasta dejarlo solo. Y además creo que de alguna forma en los últimos años llegué a controlarlo. No se puede decir que viviera sin miedos pero la verdad es que cuando aparecían los gestionaba bastante bien y nunca me impedían hacer lo que quería.

El miedo es algo natural, algo innato. Un mecanismo de defensa que podemos aprender a utilizar en nuestro beneficio. También puede arruinarnos la vida si dejamos que se adueñe de nuestras decisiones. Nunca hay que dejar que el miedo decida por nosotros, sin embargo está claro que cuando aparece, sí o sí hay que tomar una decisión. Y en ese momento no podemos olvidar lo que hubiéramos decidido antes de que apareciera el miedo. Aquella fue nuestra decisión, ahora solo estamos negociando si la llevamos o no a cabo.

Ahora ha aparecido un nuevo miedo en mi vida. Podría llamarlo miedo a morir pero no es exactamente eso. Es bastante difícil de explicar. Estás tan tranquilo dando un paseo y de repente sientes algo raro en el corazón y… miedo. O estás escuchando como suenan tus recién estrenadas válvulas y de repente el metrónomo se salta un pulso y… miedo. Bueno, hay diferentes situaciones en mi vida ahora mismo en las que siento cosas que jamás había sentido antes y que me generan cierto miedo. Miedo a que algo vaya mal por ahí dentro. Miedo porque no se que voy a sentir después…

Por otro lado, nuevo miedo, nuevo reto. Es la oportunidad perfecta para volver a demostrarme a mi mismo una vez más que se puede luchar contra ellos. Los miedos no pueden dejarte paralizado, no pueden hacerte cambiar de vida, no pueden hacerte ser quien no eres. Después de 3 operaciones por fin he empezado con la rehabilitación y tengo agujetas, contracturas, cicatrices y unos cuantos dolores repartidos por todo el cuerpo. Sin embargo, eso a lo que antes tenía miedo ahora me da bastante igual.

¿Miedo al dolor? No, ya no, ahora tengo otras preocupaciones, gracias querido cerebro. Está siendo una batalla dura pero de momento no va mal la cosa. No era la forma que tenía en mente para poner a prueba todo lo aprendido en estos últimos años pero así es la vida :)

Ahora que lo pienso creo que todavía me quedan muchos miedos por probar, muchos miedos de los que aprender. Lo único que os pido es, en la medida de lo posible, que vayáis viniendo de la forma más ordenada posible… ¡y si es de uno en uno mejor que mejor!

Ya sabéis amigos, ¡a luchar con los miedos! Y que no nos ganen nunca aunque a veces nos hagan pensar… e incluso alguna vez, hasta recapacitar ;)

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Sentirse querido

Es mi cumple, 35 añitos ya. Y aunque he cambiado de provincia vuelvo a estar en el hospital. Pero no quiero hablar de eso. Estoy escribiendo desde el móvil y no quiero liarme mucho.

Es increíble lo querido que te puedes llegar a sentir cuando recibes unas cuantas llamadas, mensajes, whatsapps, post de Facebook o incluso visitas presenciales. GRACIAS!

GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS!

La verdad es que esta vez tiene muy buena pinta, pero llevar tanto tiempo alejado de tanta gente es muy duro, y saber que estáis ahí y tenéis tantas ganas de verme como yo a vosotros me hace muy feliz. Y lo digo con una lágrima cayendo por mi mejilla ahora mismo, una lágrima de felicidad inmensa :)

Tengo mucho ánimo y mucha fuerza, pero sobretodo muchas muchas ganas de ver a muchísimas gente. A mi gente.

MUCHAS GRACIAS UNA VEZ MÁS :D

Y vamos a por los 36!!!

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Volver a nacer

Tengo que remontarme unos meses atrás. El 15 de Marzo de 2013, después de llevar más de 10 años seguidos trabajando como consultor informático (siendo licenciado en ciencias químicas), me cansé. Si, así como suena, me cansé y dejé mi trabajo en plena crisis para cambiar de vida. Había estado dándole vueltas y echando cuentas y podía permitirme el lujo de estar algo más de 2 años intentando ganarme la vida de otra forma, así que me tiré a la piscina.

Los primeros meses quería desconectar, desintoxicarme. Además quería dedicarle algo más de tiempo a mis aficiones ya que, quién sabe, podrían llegar a ser una pequeña fuente de ingresos en un futuro. Al fin y al cabo mi objetivo era huir del trabajo al uso, de tener una única fuente de ingresos, de trabajar para una empresa con un horario formal y estático independientemente de la carga de trabajo… Bueno, no quiero liarme mucho con esto, simplemente decidí que los primeros meses los dedicaría a eso, y luego me iría a pasar el verano a Asturias a colaborar con mis amigos de Rompiente Norte haciendo fotos y vídeos mientras disfrutaba de unos meses de surf y patin, y después de esa aventura empezaría mi nueva vida como “emprendedor” (así, entre comillas, que lo de emprendedor está muy manido últimamente).

La verdad es que salvo que no estaba siendo el mejor verano en cuanto a olas se refiere todo iba bastante bien hasta que de repente, después de unos días de fiebre bastante alta, sin que me diera tiempo realmente a asimilar lo que estaba pasando me vi a mi mismo entrando en un quirófano para ser operado de una endocarditis de urgencia. Resulta que una bacteria había infectado mi sangre y se había empezado a comer mi corazón… maldita hija de p#$a!!!

Por suerte el equipo de cardiología del hospital de Oviedo es un referente y la verdad es que desde el primer momento tuve la gran suerte de tener a un cirujano que no solo es un artista (ahora explico por qué) si no que además tiene la gran virtud de ser un buen comunicador. Digamos que por muy chungo y repentino que fuera todo oírle me tranquilizaba, y eso que me estaba jugando la vida. Lo de artista lo digo porque por lo visto cuando me abrieron para ver el estropicio e intentar arreglarlo mi corazón parecía un saco de patatas deforme, y coser las 2 válvulas metálicas que me pusieron fue como coser un plátano… solo de imaginarlo y de pensar en el tiempo que estuve en quirófano (7-8 horas) se me ponen los pelos de punta. Una vez más, gracias.

Después de eso todo parecía fácil pero no. La “demasiado rápida” recuperación que estaba teniendo debían ser mis ganas de ponerme bien en seguida, pero tuvieron que volver a abrirme una vez más para hacer una buena limpieza (no voy a entrar en detalles). Luego los riñones se colapsaron y tuve que dejar que fuera un riñon externo el que meara y limpiara la sangre por mi en un par de ocasiones… en fin, complicaciones “típicas” de este tipo de intervenciones que hicieron que durante mes y medio mi vida se viera limitada a la cama de un hospital.

Siempre he sido un tirillas pero en verano suelo estar bastante en forma, y por suerte en este más, pero después de mes y medio encamado y con un par de intervenciones bastante agresivas de por medio perdí toda la masa muscular (unos 12 kg, que para mi es muchísimo teniendo en cuenta que mido 1.83 y pesaba 78kg al empezar el verano…). Se podría decir que me fagocité a mi mismo para sobrevivir. Por suerte había de donde tirar.

Por fin llegó el alta y ahora me toca ir recuperándome poco a poco. Lo llevo bastante bien pero va a ser un camino muy largo y se que voy a necesitar muchísima paciencia y que habrá días chungos, pero ese el reto que tengo ahora por delante. Ya he sobrevivido, estoy curado. Ahora “solo” tengo que volver a ser el que era, porque no pienso dejar de surfear ni de patinar ni de hacer nada de lo que hacía antes. Tendré que tener un poco más de cuidado porque me toca tomar sintrón de por vida (un anticoagulante) así que intentaré no hacerme muchas heridas, pero por lo demás es solo cuestión de tiempo porque ganas, lo que se dice ganas, no me faltan. Y por suerte, por gorda que fuera la avería, lo “único” que va a quedarme es un bonito marcapasos que más que impedirme nada es un seguro de vida :)

Objetivo conseguido, lo que se dice cambiar, he cambiado de vida. No era lo que había previsto pero una vez más la vida sigue recordándome que no me equivoco mucho en lo que suelo predicar: “nunca dudes, la vida es impredecible”.

Mis planes como emprendedor tendrán que retrasarse un poco pero creo que podré empezar en uno o dos meses así que ya os iré contando. De momento mi objetivo más inmediato es ir cogiendo un poco de fuerza y recuperando peso para poder valerme por mi mismo otra vez… y de momento no va mal la cosa!!!

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Decisiones

Hoy me ha dado por pensar en el vínculo que hay entre la toma de decisiones y los objetivos. Y como no, dónde encajan la razón y la intuición en todo esto.

Los grandes objetivos con grandes planes de ejecución y una fecha de fin muy lejana en el horizonte son malos consejeros para el día a día. No digo que no tengamos grandes objetivos, son precisamente estos los que cambian el mundo. Hay que pensar a lo grande y soñar a lo grande. Pero vivimos en el día a día y es ahí donde tenemos que actuar. Y es ahí donde me sobran los grandes planes.

Los grandes planes son como los coches, se devalúan rápidamente desde el mismo momento en que se venden. Los motivos son diferentes, claro, pero en el caso de los grandes planes seguimos sin querer asumir lo evidente: somos incapaces de predecir el futuro. No se puede planificar el cambio y a medida que la sociedad avanza se vuelve cada vez más difícil. Sin embargo, al ritmo que se acelera el desarrollo actual de las cosas y con una esperanza de vida más larga deseamos que sea justo lo contrario. Y ese es el problema, se nos está olvidando improvisar. Se nos está olvidando actuar, vivir en corto. Vivimos demasiado tiempo en el por si acaso por miedo a equivocarnos.

Todos hacemos muchísimas cosas a diario pero, ¿cuántas de esas cosas que hacemos hemos decidido hacer? Muy pocas, ¿verdad?. Vamos, se sincero, nadie te está juzgando. La mayoría de las cosas que se hacen, al menos a partir de cierta edad, se hacen por inercia. Y así nos va. No nos gusta decidir. Nos gusta tener la sensación de tener el control, pero nos engañamos pensando que decidimos muchas más cosas de las que en realidad hacemos. Hay que volver a fiarse de la intuición.

Que nuestro cerebro haya evolucionado creando una capacidad de razonar única en el reino animal no significa que todo tenga que hacerse utilizándola. Es más, a día de hoy se sabe que el control lo sigue teniendo el cerebro primitivo, y aunque no hay que dejar que sea este el que juegue con nuestros objetivos a largo plazo (eso es algo para lo que no fue diseñado) para las decisiones más cortoplacistas tenemos que dejarnos llevar por la intuición. Aunque cada vez razonamos más rápido de forma consciente, estamos a años luz del inconsciente en cuanto a la toma de decisiones se refiere (no olvidemos quién evolucionó de quién). Por otro lado, si pensamos en el largo plazo ahí si me fío más de la razón. En el fondo ambas han ido creciendo juntas y se conocen bien.

Hay que acercar la toma de decisiones al presente y para eso tenemos que dejarnos llevar por la intuición. Hacer planes mentales de cosas que nunca sucederán no es tomar decisiones, es imaginar…

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No soy muy de política pero…

Los que me conocéis lo sabéis bien, no soy nada de política. Pero por el mismo motivo que no me interesan otras cosas. Cada uno tiene sus preferencias y aunque en el fondo nunca lo he creído, si se hiciera bien no debería robarnos demasiado tiempo…

El problema era evidente. Nos guste más o menos venimos de sistemas de poder clasista. De césares, terratenientes y mandamases que han ido perdiendo poco a poco su fuerza. Al menos en apariencia, pero eso es otro debate y siendo sinceros algo a mejor si hemos ido. El problema es que tenemos la costumbre de elegir una escala más adecuada a nuestra vida que a la de la humanidad, y en este caso la escala adecuada tiene que ser mayor por injusto que parezca…

El problema es el cambio, ¿cómo se deja de hacer algo mal? Y digo esto porque habrá quien todavía esté viviendo un secuestro emocional que distorsione su realidad hasta tal punto de creerse sus propias mentiras, pero también habrá quién tenga igual de claro que nosotros todo lo que está pasando y solo puedo imaginarme una cosa en su cabeza. ¿Cómo salgo de aquí?

En serio, no es por proteger a nadie ni mucho menos. Por mucha predisposición genética, manipulación cultural o presión social que tengamos que soportar creo que somos dueños de todos y cada uno de nuestros actos, sean o no conscientes. Pero claro, eso si juzgamos desde fuera. Cuando se trata de juzgarse a uno mismo es una putada. Poneros un momento en su papel, y hace falta mucha empatía para eso. ¿Pensaríais en algo que no fuera cómo salgo de aquí?

El camino que todos queremos no vale, nadie en su sano juicio lo elegiría. Si fuera un pequeño error, aunque el castigo fuera duro, podría ser asumible y la moral entraría a jugar en la partida de las decisiones (donde hasta entonces campaba la economía a sus anchas) balanceando el resultado hacía la confesión. Al menos en algunos casos.

Pero claro, en un entramado de delitos y personas relacionadas de la embergadura que tenemos delante nadie se atreve a mover un dedo, y cualquier cosa que haga tambalear su historia tiene que ser negada. Sin embargo esto tiene un nombre bien conocido, victorias pírricas, con la sutil diferencia de que en plural la cosa cambia. Se puede “ganar” una vez aunque los daños sea excesivamente grandes, pero no se puede “ganar” siempre así.

No se cómo sucederá. Quizá será más light de lo que nos gustaría o mucho peor de lo que podemos imaginar. Pero pasará. La situación actual, que hace años podría no solo haber sido controlada sino que ni siquiera habría llegado tan lejos, es a día de hoy insostenible. Imparable. 

Personalmente no me atrevo a mojarme, no tengo criterio y el instinto no me dice nada. Aunque tiende un poco hacía una salida más complicada que sencilla, tampoco me extrañaría en absoluto que tuviéramos que esperar 3 años…

Espero que no.

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Ya no queda nada

Apenas unas pocas horas y podremos dar por terminado el 2012 y estrenar el 2012+1 (2013 para los no supersticiosos)

No es que no esté de acuerdo con la forma que hemos “elegido” de segmentar el tiempo. Segundos, minutos, horas, días, años y unas cuantas unidades  más tanto por encima como por debajo. Lo que no tengo tan claro es que sea el año la unidad de medida adecuada para ejecutar esa lista de buenos propósitos que muchos solemos hacer por estas fechas. Año nuevo vida nueva, si, pero es demasiado tiempo. 

Hace un año escribía Bye bye 2011… en este mismo lugar, Luanco, en mi querida Asturias. Una humilde reflexión sobre como habían ido las cosas y un deseo a cumplir, “…divertiros, disfrutar de cada segundo que pase y no tiréis nunca la toalla. Lo importante no es lo que consigas sino ser partícipe y culpable de ello. Lo gratis, como su propio nombre indica, no vale nada…”. Prueba superada, sin embargo siendo sincero y echando la vista atrás reconozco que no podía haber imaginado ni la décima parte de todo lo que ha sucedido. 

Un año puede ser increíblemente intenso. Al menos para los “culo inquietos”, los curiosos, los que pensamos que siempre podemos aprender cosas nuevas, estar un poco más en forma, ser un poco más felices, hacer más felices a los demás y ayudar en todo lo que esté en nuestra mano. Y por supuesto, un año da también para muchos obstáculos y este no ha sido menos.

Como decía al principio un año da para mucho, muchísimo, y por eso hoy no pienso hacer ni una reflexión, ni tampoco una lista de deseos. Es tan tradicional, tan limitante, tan a largo plazo que no va conmigo. Al menos no con mi yo actual. La crisis por la que atravesamos estos últimos años ha llegado a su fin para mi, y digo esto porque creo que ya me ha ensañado todo lo que me podía enseñar. Estamos solos y tenemos lo que nos merecemos. Pero no desde un punto de vista lógico, ni justo si entendemos la justicia como la ausencia de putadas “no merecidas” si me permitís la expresión. 

Y mientras me liaba un cigarrillo pensando como explicar esta última afirmación la perra de mis tíos intentaba salir al jardín abriendo la puerta con el hocico. Es una puerta de madera bastante pesada y os aseguro que yo no podría abrirla sin usar las extremidades. O si, quien sabe, nunca lo he intentado. Varios intentos más tarde ha conseguido lo que quería y ha salido al jardín. Gracias, era justo lo que necesitaba. Tenemos tanto que aprender de la naturaleza…

Tenemos que ser más cabezotas cuando se trata de pelear por lo que queremos. ¡Cueste lo que cueste! Las cosas rara vez salen bien a la primera pero eso no puede desanimarnos. No podemos intentarlo una vez y querer que todo sea perfecto, y mucho menos cuando perfecto es algo que al menos para mi solo existe en un mundo onírico. Ni podemos tampoco pretender saber lo que nos gustará, lo que nos hará felices, lo que necesitaremos. No podemos adivinar el futuro y lo que es aún peor, no debemos limitarlo. 

Querido 2013, prepárate porque pienso darte mucha caña. Y sé que no me lo vas a poner fácil, pero no me importa. Ha llegado el momento de sacar la cabeza del agujero colectivo en el que lleva ya demasiado tiempo y empezar a explorar el individual (eso si, siempre desde un punto de vista colaborativo, siempre con el win-win en la cabeza). Lo colectivo no sirve para nada. Es como la diferencia entre trabajar en grupo o en equipo, algo que desde hace ya mucho tiempo tengo muy claro en la parte laboral de mi vida y que no se por qué todavía no había aplicado a lo personal.

Soy feliz, pero no se si por miedo o por costumbre siempre he hecho algunos sacrificios por no hacer daño a los demás, por no perder cosas o incluso relaciones. Se acabó. Llevo unos años coqueteando fuera de la zona de confort pero ha llegado el momento de mudarse y vivir en ella. Los viajes están bien, pero siempre saben a poco. Y aunque suene algo masoca creo que llevo demasiado tiempo sin cometer grandes equivocaciones, sin hacer grandes esfuerzos, sin miedos, sin dolor. Y sin duda eso es síntoma de comodidad, algo que para muchos puede ser un buen final, pero para mi es también síntoma de conformismo, de haber tirado la toalla.

El largo plazo nos obliga a intentar mientras que el corto nos hace actuar, y las cosas no se intentan, se hacen. Recuerdo una conversación hace un par de años con una gran amiga antropóloga en la que hablábamos de que el siglo XXI iba a ser supuestamente el siglo del individualismo y sin embargo no veíamos que estuviera siendo así. A día de hoy no solo empiezo a atisbarlo sino que quiero ser partícipe de ello. Me encanta el trabajo en equipo, colaborar, pero aunque no todo el mundo comparta esta visión el trabajo en equipo empieza con el trabajo personal. Trabajar en equipo no es hacer el mismo trabajo entre todos. Trabajar en equipo es que cada uno haga su parte del trabajo, esa que mejor sabe hacer, y juntar esas pequeñas partes para formar un todo. Un proceso increíble mediante el cual acaban enriqueciéndose todas las partes y con el que siempre se obtienen grandes resultados.   

Decía al principio que hoy no iba a escribir un lista de propósitos para el 2013 pero eso no significa que no tenga una intencionalidad de cara al futuro. Pero no es un objetivo, es un camino. Un camino kaizen o de mejora contínua. No quiero salir a correr 2 días a la semana, quiero estar en forma. No quiero leer dos libros al mes, quiero aprender. No quiero ser “así de feliz” (ya me cuesta hasta plantear cosas concretas) si no un poco más feliz cada día. En definitiva quiero realizarme, sentirme bien, y eso no es un objetivo, es un estado. Y como tal no tiene un principio ni un final…

Hagan sus apuestas señores, no va más. Ha llegado el momento de adueñarnos de nuestras vidas :)

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Hazlo para ti

Llevo 5 años surfeando y haciendo long, y siempre he sido un culo inquieto y he probado un poco de todo en cuanto a deportes “poco convencionales” se refiere (no me gusta llamarlos extremos, creo que eso depende de hasta donde quiera llegar cada uno, y yo de extremo tengo más bien poco…). Y esta es una reflexión que no se cómo ha aparecido en mi cabeza y que hago por observación, y es que cuando algo se pone de moda siempre sigue el mismo patrón. Y por eso mismo es tan apetecible a las marcas; la gente es demasiado predecible, y por tanto manipulable :)

Si tienes un long eres longboarder, si tienes una tabla de surf eres surfero, si #extrapolen aquí con su aficción#… Si, suena raro pero de verdad que lo pienso así. Y no importa que tu equipo sea mejor o peor, como si patinas un tronco con ruedas o suerfeas con una puerta con una quilla atada con cuerdas. Cada uno tiene sus posibilidades. No es lo que tienes ni lo bueno que seas si no lo que disfrutas haciéndolo, lo que te convierte en ello. El problema viene cuando lo haces para presumir…

Somos multitarea, si, pero de mentira. Es cierto que podemos hacer varias cosas a la vez (todos, hombres incluidos, jajajaja), pero lo que no podemos es estar al 100% en todo lo que hacemos si lo hacemos al mismo tiempo.

La diversión es… bueno, bastante difícil de explicar. Pero todos lo habéis sentido alguna vez así que vamos a intentarlo. Es eso que nos pasa a cada uno cuando hacemos ciertas cosas, que nos sienta tan bien, y que muy pocos entienden ya que para cada uno, incluso dentro de una cierta similitud social, hay millones de matices… y algunos la siguen buscando en las masas…

Vale, como siempre me sale la vena “poética” y empiezo a perder el hilo. Volvamos.

Si haces las cosas para presumir, porque mola, porque se liga más, porque se gana más pasta, porque… cualquier cosa que pongas aquí que no sea única y exclusivamente por diversión, te está restando parte de ese 100% que deberías dedicar a “eso que tanto te gusta”. ¿Te gusta patinar o que sepan que patinas? ¿Hacer fotos o los likes de tus fotos en Facebook? ¿Escribir o que te lean? Obviamente no hay que ser drástico, a nadie le amarga un dulce y a todos nos gusta compartir buenas sesiones con colegas. Me refiero a si seguirías haciéndolo si nadie te viera, o si lo haces tu solo alguna vez…

Cuando de verdad haces algo por diversión todo te da igual. No te importa ser el mejor (aunque quieras mejorar cada día), no te importa la opinión que tengan los demás de ti. Cuando lo haces para presumir incluso antes de terminar ese truco ya estás buscando con la mirada cuantos te han visto plancharlo. No sales de tu zona de confort, te pasas 3 pueblos de tus límites. No disfrutas.

Y además, de alguna forma estropeas un poco la imagen que se percibe desde fuera del mundillo, pero eso es otra historia y no quiero liarme más…

Hagas lo que hagas, hazlo para ti. Es la única forma de disfrutarlo al 100%… y por suerte muchos sabéis de lo que hablo :)

P.S. Y lo mejor (o lo peor, según lo mire cada uno) de todo esto es que el curro, los amigos, y todo lo que hacemos cada día, funciona igual…

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